martes, 5 de agosto de 2008

Una infusión personal


El domingo pasado estuve en casa de mi amigo Jesús Manuel celebrando su bien merecida plaza de profesor en un instituto de Algeciras. Piscina y barbacoas para un día de calor en Sevilla.
Jesús Manuel tiene la habilidad de crear imágenes en tu cabeza a través de sus palabras de manera que en tu mente aparecen situaciones imposibles, imaginativas y a veces, reales.
Hacía calor y una chica se situaba junto a la piscina, con la mirada perdida en el agua. Entonces Jesús le dijo:
- ¿Por qué no te bañas?
- Es que tengo una heridita aquí en la pierna y me ha dicho el médico que no la moje. Dijo la chica señalándose una gasa perfectamente puesta un poco más arriba de las corvas.
Jesús la miró con cara de pena, angustiado, como si eso le impidiera ser un buen anfitrión. Y entonces sonrió al tiempo que le decía:
- Te podemos coger entre dos por las piernas y te metemos en el agua como si fueras una infusión...
Todos reímos la ocurrencia y a la chica le hizo gracia. Pero Jesús pareció incómodo, como si la imagen proyectada de una chica, cogida por los pies y boca abajo mojándose en su piscina como si fuera una bolsita de té pudiera ser ofensivo para su huésped. Por eso añadió:
- Si hiciéramos una infusión contigo- le dijo a la chica-,  sabría a amor, belleza, felicidad y tendría un fuerte aroma a glamour.
- Es lo más bonito que me han dicho nunca, dijo la chica encantada.
¿Y Tu?, ¿Has pensado a qué sabría una infusión de ti?
¿A qué sabemos si nos mezclan con agua caliente?
¿Cual es la esencia que nos describe?

2 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Jajajajaja, veo que te has acordado bien del comentario de jesús. ¿Quién sería esa "chica"? Firmado: bolita de coco

Afuña dijo...

mantengamos el nombre de la dama en el anonimato... Quien quiera saber, que vaya a Salamanca... o a Alcalá de Guadaíra con nosotros. No se puede estar en todas partes a la vez.