miércoles, 27 de agosto de 2008

Las miserias personales en Saber Perder, de David Trueba


Hacer una crítica literaria para alguien que ha escrito un libro es una temeridad. Por lo tanto, esto NO es una crítica literaria ni lo pretende. Es un simple comentario en un blog de una persona que lee todo lo que puede.

Cuando supe que David Trueba había escrito un nuevo libro y que éste tenía relación con el fútbol me llamó poderosamente la atención. Aparte de buen guionista, Trueba me encandiló con Cuatro Amigos, una novela que hablaba de la amistad, los amores perdidos y recuperados en el último instante, de la soledad... Muy mío, vaya. Pero es que además, era super divertido y estaba muy bien escrito. Se trataba de una gozada de libro que he intentado regalar y recomendar muchas veces. Al oír que tenía nueva obra supe enseguida que acabaría leyéndolo.

Saber Perder es un libro que está muy bien escrito. Son cuatro historias de cuatro personajes que se entremezclan y que tienen en común que todos deberán aprender a sobrevivir a la derrota de sus vidas. Todas diferentes, todas iguales al final.

Trueba se aleja de la cierta frivolidad de Cuatro Amigos para adentrarse en lo que la vida nos enseña con los años, que tenemos que aprender a saber perder, que las cosas no salen como las planeamos y aún así, todos buscamos la manera de levantarnos cada mañana con esa derrota a cuestas y buscarnos nuevos objetivos acordes con nuestra realidad, por mediocre que sea.

No diré que me ha decepcionado porque no es verdad, pero me esperaba otra cosa, quizás no estaba preparado para esa bofetada de realidad y quería una historia divertida, no lo sé. Pero me ha sabido extraño, como cuando uno se deja medio plato de comida aún sabiendo que está buenísimo, porque, sinceramente, no tiene hambre.

De todas maneras lo recomiendo a aquellos que no hayan leído nada de Trueba o para los que se enfrenten a momentos duros por dentro y que deban aparentar que no pasa nada en sus vidas. ver miserias ajenas a veces, ayuda a comprender las propias. Es lo que tiene hacerse mayor.

3 comentarios:

inmiky-Los Tacones Rojos dijo...

Me ha gustado encontrarte entre la blogoesfera.

Sin lugar a dudas, lo apuntaré por si en algún momento me apetece leer algo que me haga reflexionar. Un beso

Afuña dijo...

Hay que saber perder. No es conformismo, se trata de supervivencia. Sin aceptar la derrota no se puede levantar uno todas las mañanas.
Por cierto, bonito e intersante blog el tuyo. Si señora.

Javier Cercas Rueda dijo...

SABER PERDER
De la primera novela de David Trueba me llamó la atención el estilo ágil y fresco, la rapidez cinematográfica y la imaginación. Me desagradó el humor macabro, las groserías, lo morboso de algunas situaciones, la ridiculización de la religión y el excesivo peso de las cuestiones sexuales.

La segunda la dejé pasar pues leí que estaba centrada en las correrías sexuales de los protagonistas.

La tercera la he leído hasta la mitad. Tres generaciones de una familia:

- La abuela muriéndose de cáncer. El abuelo -un pianista frustrado- engañándola mientras tanto con una prostituta negra.
- El hijo, abandonado por su mujer, acaba de asesinar a un antiguo socio. Se enamora de una colombiana sin papeles y no para hasta que la lleva al huerto.
- La nieta de 16 años está obsesionada por perder la virginidad. Busca sexo con un compañero al que no quiere y luego se lía con un futbolista argentino.

Todos son patéticos y sufridores. Quieren arreglar sus vidas con el placer y no logran arreglar nada. Trueba insiste en explicar con detalle cada encuentro íntimo y, por si alguien no se ha enterado de cómo funciona, vuelve a explayarse en el siguiente. Los personajes no son malas personas, es sólo que su horizonte moral puede describirse en la mitad de una octavilla.

La novela se lee bien porque, a pesar de todo, quieres saber qué pasa a los personajes. El estilo es de frases breves y cortas, visual, con diálogos creíbles y destellos de ingenio. Tiene bastante gracia a veces y muchos detalles circunstanciales son reales y cercanos.

Desisto porque quedan trescientas páginas y esto no me aporta nada ni me entretiene.