miércoles, 17 de septiembre de 2008

Madonna y yo


Año 1985. Tomo el autobús nº 34 en la Plaza Nueva de Sevilla camino de la Avenida Reina Mercedes. Voy al Colegio Claret a jugar a baloncesto con mi equipo, el Kelia (Futuro Caja San Fernando). Llevo mis auriculares y mi recién estrenado walkman tamaño ladrillo marca Phillips que, si no lo hubiera tirado, aún seguiría sonando. No he visto aparato más duro de romper. En los 40 Principales Asunción Embuena presenta una canción llamada Like a Virgin cantada por una tal Madonna. Flipo. Sigo escuchando. Flipo más. Tengo 13 años y he descubierto algo.
Al llegar le pregunto a Antonio Torres, un maravilloso entrenador canario que tuvimos la mala suerte de disfrutar un sólo año en Sevilla. Con él nosotros ganamos el campeonato y el equipo senior casi sube de categoría. Torres es mi entrenador de baloncesto, pero también me enseña otras mil cosas de la vida. Me dice que a Madonna le dieron el nº1 de las listas sólo viendo la portada del disco, pero que luego, si encima lo escuchas, es una pasada.
La respuesta me intriga tanto que al volver a casa me paso por El Corte Inglés y al encontrar el vinilo casi me desmayo. Con trece años las hormonas comienzan a jugar malas pasadas... Me enamora y me hace jugarle amor eterno. Amor a Madonna, amor a que ya no soy un niño. Amor a la conciencia de que soy una persona que estará pegada a una época. Y yo acabo de descubrir un mito de esa época.
2008. Voy al Estadio de La Cartuja y veo el montaje de Madonna. Recuerdo que cuando la descubrí Bernardo Bueno, montó Cita en Sevilla en El Prado y sonrío al pensar en las diferencias. Sin aquellas citas hoy no habría estos conciertos. Gracias Bernardo por iniciar el camino.
Sale Madonna y 45.000 personas ya han visto el concierto de su vida antes de que la diva de Michigan entone una sola nota. Supongo que eso ayuda. Ella ya no es lo que era, pero sigue siendo la misma. La nº1. La de 2008.
Me asombran los audiovisuales. Los videos, la luz y el sonido. Sólo para verlos habría merecido la pena venir.
El cuerpo de baile es espectacular. Si quisiera ser bailarín supongo que querría estar ahí. Todos y todas, son y están, buenos y buenas. Igualdad efectiva.
Madonna y el baile. Tiene 50 años y no puede hacerlo como antes así que tenía dos posibilidades: O reducía la intensidad de las coreografías, o o baila menos temas a con la misma intensidad. Opta por lo segundo y a mi me parece bien. Mejor menos y bueno. Para el resto de las canciones se ha inventado que toca la guitarra. No creo que toque una cuerda pero como atrezzo está genial. A mi me vale.
Con el pelo rubio y largo, tan delgada y blanquita, de negro, me recuerda a alguien. Le mando un mensaje y la chica me responde que su rubio no es de bote. 
El concierto está a punto de acabar. He disfrutado muchísimo pero me asombra que esa mujer que está en el escenario y que se ha reinventado mil y una veces sea la misma que me cautivó hace más de 20 años. Es la misma pero no es igual. Luego me toco la barba, me miro en el reflejo de un cristal y sonrío. ¿Y yo, soy el mismo?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial el Post,seguro que tu tampoco eres el mismo...

COCONUT dijo...

Yo, definitivamente no soy el mismo, así que tu, tampoco. No sé si es el concierto de mi vida...pero sí sé que ha sido el concierto de lo que llevo de vida. Madonna, como bien dices representa una época y lo hace mejor que cualquier otra artista lo ha hecho nunca. Solo por eso había que ir a verla.

Afuña dijo...

Cada momento en la vida tiene su música... Y es admirable que alguien te haga la banda sonora en dos momentos tan diferentes. Por eso es grande Madonna.

gonzalomosquito dijo...

Madonna se lo ha sabido montar de puta madre...gran artista pero malisima cantante en directo y de lo de la guitarra mejor ni hablamos.
No entiendo esa necesidad de algunos artistas de querer ser eternos y no darse cuenta de que se estan arrastrando.Ella ya lleva un tiempo haciendolo.

Afuña dijo...

Hey!
la verdad es que a mi me gustó el concierto... Puede que esté pasadilla, pero la tía sabe cómo dar un buen espectáculo y no se le puede negar su capacidad para estar ahí tantos años. eso no es fácil.
He intentado lo del skipe pero nunca estás!