jueves, 30 de octubre de 2008

Mujeres: Mary Cassatt


Como estoy cansado de ver siempre a las mismas mujeres reconocidas he decidido sacar a la luz algunas otras más desconocidas en nuestro país y que sin embargo me parecen buenos modelos de la lucha de la mujer por alcanzar la igualdad efectiva. Y abro esta etiqueta con una pintora americana. Quizás hubiera sido más normal hacerlo con una escritora, pero es que Cassatt me parece paradigmática. La razón por la que no hay grandes pintoras en la historia es porque no las dejaban pintar, así de sencillo, no porque no supieran o porque no les gustara. Mary se sobrepuso a todo eso.
Mary Stevenson Cassatt nació en Allegheny City, ciudad que actualmente forma parte de Pittsburgh. Perteneció a una familia acomodada en donde la educación era muy valorada. Su padre era un importante hombre de negocios que pensaba que viajar era el mejor modo de aprender, por lo que antes de cumplir los diez años ya había visitado las principales capitales europeas.
Inició sus estudios de pintura en la Academia de Bellas Artes de Pennsylvania (1861-1865), a pesar de no contar con la aprobación de sus padres. En 1866 cansada de la actitud condescendiente de los profesores y alumnos, así como del desarrollo lento de los cursos, decidió estudiar a los maestros del arte por sí misma y se mudó a París.
Al iniciarse la guerra Franco-Prusiana regreso a los Estados Unidos, a su pequeño pueblo donde vivió nuevamente con su familia. Su padre aun continuaba resistiéndose a aceptar su vocación por lo que la ayudaba sólo con sus necesidades básicas y no con materiales artísticos, los cuales además eran muy difíciles de conseguir. En 1871 fue comisionada por el arzobispo de Pittsburg a realizar unas copias de pinturas en Italia, luego de lo cual viajó por toda Europa.
En 1872 hay un gran cambio en su estilo, debido en parte al estudio de los maestros en los más importantes museos europeos y a las indicaciones de su maestro Camille Pisarro. Ese mismo año una de sus pinturas fue aceptada por el jurado para ingresar en el Salon de Paris. Los críticos dijeron que sus colores eran muy brillantes y sus retratos demasiado fieles para favorecer al modelo.
Después de ver la obra al pastel de Edgar Degas en la ventana de una galería de arte, supo que no estaba sola en su rebelión. En una carta a un amigo encontramos los siguiente: "Solía aplastar mi nariz contra las ventanas para absorber todo lo que podía de su arte...Cambió mi vida, desde entonces pude ver al arte del modo que siempre quise verlo".
En 1874 conoció a Edgar Degas quien la invitó a exhibir su trabajo con los impresionistas, lo que finalmente ocurrió en 1879. Poco después de su triunfo con los impresionistas, Cassat dejo la pintura para hacerse cargo de su madre y hermana quienes enfermaron luego de mudarse a París en 1877. Su hermana murió en 1882 pero su madre recupero la salud por lo que Cassat retomó la pintura a mediados de 1880. Permaneció unida a este círculo hasta 1886, sin embargo su amistad con Degas y Berthe Morisot no se disolvió.
El estilo de Cassat continuó en evolución, dejó el impresionismo y se acercó a una honesta y simple copia de la realidad. Hacia 1886, ya no se identificaba con éste ni con ningún otro movimiento artístico y empezó a experimentar con varias técnicas. En su trabajo podemos observar que casi un tercio de sus pinturas nos muestran escenas domésticas y retratos de madres e hijos en íntima relación.
La década de 1890 fue la época más creativa de Cassat, incluso se convirtió en modelo para las jóvenes artistas americanas, entre estas destacan Lucy A. Bacon, a quien Cassat le presento Camille Pisarro. Al iniciarce el nuevo siglo, trabajo como consejera en varias colecciones de arte donde dejó estipulado que eventualmete donarían sus ventas a los Museos de Arte Norteamericanos. Sin embargo, el reconocimiento le llego tardíamente a los Estados Unidos.
En 1891, exhibió una serie de coloridas pinturas entre las cuales estaban Mujer tomando un baño y El salón de belleza, cuadros inspirados en el arte japonés que fueron exhibidos en París un año antes.
Como la mayoría de los pintores de su época, Cassatt tiene escasa presencia en los museos de España. Existe un ejemplo de notable importancia, el lienzo "Maternidad", en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

2 comentarios:

Aurora dijo...

"Mujeres y montaña"
En el año 1808 Marie Paradis se convertía en la primera mujer en pisar el Montblanc (4.807 metros).
Desde entonces muchas mujeres han sido capaces de superar las barreras del género con coraje en un deporte que requiere esfuerzo, técnica, sacrificio, compromiso. Entre ellas María Canals Frau, Mónica Verge, Carme Melis o Araceli Segarra.
Mi admiración por la alpinista sevillana Lina Quesada, primera andaluza en coronar el Everest (2005) y que junto a un equipo enteramente formado por mujeres de Andalucía, tratará de ascender en el 2009 al Manaslu de 8163 metros y al Baruntse de 7200 metros, ambos en Nepal. Enhorabuena Lina, mucha suerte y muchas gracias por tú dedicación.
Me llama la atención la montañera y escaladora catalana María Antonia Simó i Andreu, nació en 1915 y dedicó toda su vida a su pasión, la montaña, en unos años en los que la mujer debía dedicarse “a sus labores”. Falleció a la edad de 92 años.
Con su marido Agustí Jólis i Felisart, hizo cumbres hasta entrados los noventa y publicaron juntos más de 15 libros en los que acercaban al lector a las apasionantes actividades que llenaron su vida, sin dejar de luchar por conceder el papel correspondiente a la mujer dentro del alpinismo.
A principios de los años 50, continuaron su labor divulgativa en el Centre Excursionista de Catalunya, plasmando en sus guías no sólo las líneas y las verticalidades, también la cultura, la memoria y la tradición de los lugares por los que pasaban, manteniendo aquella teoría de que "la montaña sin aventura es mero atletismo".
Su vida y su filosofía le valieron a María distinciones como la Medalla al Mérito de la Federación Española de Montaña (1945), la Placa de Plata del GAME, la medalla de Forjadores de la Historia Deportiva de Cataluña (1987) o la Medalla de Honor de la Ciudad de Barcelona (2001).

Gracias por tú BLOG Sergio, ¡es muy bueno!

Afuña dijo...

Gracias a ti por el comentario. Es una bonita historia. seguiré con interés esa expedición y le dedicaré un post en cuanto me documente.
Un abrazo:
Sergio