miércoles, 8 de octubre de 2008

El Turista Accidental


El turista accidental está molesto si no puede meter la maleta como equipaje de mano; al turista accidental no le gusta que le expliquen una y otra vez que deposite todos los objetos metálicos en la bandeja, ni que le digan que se quite la chaqueta para pasar por el escáner. El turista accidental siempre coge asiento de pasillo y en las filas delanteras para poder salir antes que nadie del avión. El turista accidental ni es turista ni lo es por accidente.
El turista accidental siempre va a los mismos hoteles para poder sentirse "en casa" aunque su casa esté siempre a mil kilómetros. El turista accidental siempre cena en el mismo restaurante, aunque no sea el mejor ni el más bonito, para poder seguir una rutina que anhela y que nadie podría entender. Al turista accidental le preocupa comer y cenar siempre fuera de casa y se mira la barriga pensando en el dinero del gimnasio al que nunca puede ir.
El turista accidental ha desarrollado una especial habilidad para que su universo quepa en una maleta que es capaz de parecer equipaje de mano y allí viajan sus cosas más personales e importantes. El turista accidental se entretiene con libros y películas que ve en el ordenador mientras espera un avión, un taxi, una cita... o nada.
El turista accidental se alegra de llegar a cualquier parte, porque al menos es un destino que ya conoce. Ha conseguido ser de todos los sitios que visita y con ellos mantiene una relación personal e intransferible. Tiene casas en todas las ciudades y barrios preferidos y es de alguno de ellos.
Conocerás al turista accidental porque sabe que debe ser el último en entrar en el autobús que te lleva al avión, porque así será el primero al salir. Lo reconocerás porque le molesta más que a nadie que su vuelo salga tarde... y porque teclea con fuerza las teclas de su ordenador portátil mientras espera.

1 comentario:

Herodes de la Bética dijo...

Hubo un tiempo, hace mucho ya, que yo también fuí turista accidental. Acarreaba mi maletón, de aquí para allá, hasta que los años y las responsabilidades me hicieron cambiar de trabajo, y me convertí en otro tipo de turista que carga juguetes y carritos... Muy buena tu entrada, y magnífico el blog.
Nos leemos...
Un fuerte abrazo.