domingo, 29 de marzo de 2009

De nuevo por aquí, como el pregón de Semana Santa.

Después de dos días de complicado post operatorio me vuelvo a poner delante del ordenador. Un poco muy dolorido pero contento por como me van las cosas. Y antes de nada quiero agradecer el trato recibido por todo el personas del Servicio Andaluz de Salud que me atendió en mi operación. Dirán que el SAS no funciona, que todo está mal... Boludeces. En Andalucía tenemos un pedazo de servicio médico impresionante, gratuito. Su único lunar puede ser que hay momentos en los que la saturación de enfermos hace que decaiga la atención.
Pero no es de medicina de lo que quiero hablar hoy. Este domingo es día de pregón de Semana Santa. Y las hermandades han cobrado especial relevancia en España durante esta cuaresma por ese intento frustrado de algunos de que portasen lazos blancos en contra de la reforma de la ley del aborto. Al final, sólo Córdoba lo iba a hacer y creo que ni ellos.
Me dicen algunas personas cercanas a las hermandades que han sido agentes cercanos a la nueva jerarquía eclesiástica que intenta tomar el poder en Sevilla quienes han intentado politizar la Semana Santa sevillana y que algunos hermanos mayores, con ganas de agradar, en principio estaban por la labor. Al final el tiro les ha salido mal y han tenido que dar marcha atrás. Las hermandades de Sevilla ahí han estado muy bien y han sabido calibrar en qué ciudad viven.
La Semana Santa de Sevilla es mucho más que una expresión religiosa y mejor será que lo asuman los más radicales.Si no, no se entiende que las cofradías tomen la calle y se apropiasen del suelo urbano sin pagar tasas, que reciban subvenciones de todo tipo, y que se les permita ensayar con sus pasos provoca no innumerables atascos en las noches de la ciudad. Yo entiendo y respeto todo eso en tanto en cuanto es beneficioso para mi ciudad y es considerado como una expresión cultural. Así que tengamos la fiesta en paz.

PD: No he podido escuchar el pregón entero. Parecía un tertuliano de Intereconomía y mi paciencia tiene un límite. Lo he quitado. Qué pena. con lo que me gustan a mi los pregones bien escritos...  

4 comentarios:

Aurora dijo...

Me alegro que estés bien y contento aunque "un poco muy dolorido", ¡jajaja!, eres el mejor!
Cosas como la Semana Santa no tienen que politizarse, aquí va más allá, cada cosa en su lugar, los pasos a la calle, y las reformas de las leyes donde correspondan...
Aurora.

angelica dijo...

ey! ante todo me alegra saber q ya estas mejor q no he querido llamarte estos dias q se q la gente se pone muy pesada y no siempre se tienen ganas de hablar.
por otro lado hoy en poquito estoy de acuerdo con lo q cuentas sobre todo en eso de q tenemos un maravilloso servicio médico, lo siento pero discrepo y motivos tengo para hacerlo y decir que aguantar todo lo q conlleva la semana santa solo por que es bueno para la ciudad....uff, no se!
yo la verdad es q prefiero aguantar otras cosas...
mil besos y recuperate pronto.

aljamita dijo...

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

La semana santa sevillana va más allá de lo religioso o, mejor dicho, de lo católico porque religiones hay muchas.

Y no se puede criticar a un edil por desfilar en un cortejo siendo militante de I.U.

Los católicos de esta ciudad, de este país, llevan 30 años sin enterarse de que vivimos en un Estado no confesional.

Y el Estado debe legislar para TODOS: si tú eres un buen católico no abortarás; si yo soy agnóstica y necesito que me practiquen un aborto quiero tener todo el respaldo de la ley y todas las garantías sanitarias posibles.

Soy apóstata de vocación y la semana santa me encanta (aunque muchos no lo entenderían)

(P.D. que haya mejoría)

Alfonso dijo...

Enhorabuena por venir pronto... yo me pongo negro con esto de los pregones y los capillitas, es que vivo en un clon de Sevilla, que es Jerez.. ay, y mira que me gusta la Semana Santa como cabalgata artística y expresión de fe popular, pero me revienta ver a los que quieren convertir su hermandad en un partido político de lacitos y linces... menos mal que nadie les hace caso.