martes, 5 de noviembre de 2013

Amigos invisibles

Con cierto retraso... Aquí va mi cuento de Haloween...




 
Cuando era pequeño, a todo el mundo le hacía mucha gracia que tuviera un amigo invisible.

Muchos niños tienen un amigo invisible.

Martín tenía dos

Lolo y Dolo.

Vivían en el altillo de su cuarto.

Cuando estaba sólo se asomaban con sus raras cabezas y le animaban a subir.

Martín hablaba constantemente de Lolo y Dolo.

Y sus padres reían

Asombrados de tener un hijo con tanta imaginación.

Orgullosos de sus ocurrencias.

Incluso lo contaban a sus amigos y familiares.

 

Martín fue creciendo

Pero Lolo y Dolo seguían visitándole de vez en cuando.

Y a los padres del chico aquello dejó de hacerles gracia.

Pero como Martín seguía jugando con los dos seres invisibles se preocuparon un poco más.

Así que llevaron al niño al médico.

-        No se preocupen. Es un poco raro que siga con esas fantasías, pero un día eso pasará. – Les dijo.

Y los padres se quedaron tranquilos.

Y Martin se preocupó de verdad.

 

A partir de entonces dejó de contar a sus padres que seguía viendo a sus amigos.

Lo hacía a escondidas. Los seres se escondían allí arriba en cuanto alguien entraba en el cuarto y se quedaban bien callados, sin que nadie pudiera saber que estaban allí.

Aconsejando a Martín.

En silencio.

 

Los años pasaron y Martín se hizo un joven alto y guapo.

Las chicas le encontraban raro, con esa belleza enigmática de las personas calladas que parecen tener una intensa vida interior.

Hacía un par de años Lolo y Dolo tuvieron una pelea.

Martín intentó separarlos

Pero la cosa se puso más y más grave…

Lolo empujó a Dolo desde arriba del altillo…

Y Dolo cayó sin poder hacer nada por evitar la caída.

Pero la furia de Lolo no tenía fin

Bajó a por su compañero cuchillo en mano

Y lo despedazó ante la mirada horrorizada de Martín que gritaba sin parar.

30 puñaladas.

- Calla o te mato. Le dijo Lolo al pobre Martín, que no podía parar de gritar.

- ¡Calla! Le insistió

Y como el chico no hacía caso, le cortó en el brazo y subió a su guarida amenazando al chico.

 

Al llegar su madre la escena era siniestra.

Su hijo estaba en suelo, con la cara desencajada mientras miraba hacia el altillo.

Aterrorizado

Con el brazo ensangrentado.

 

La madre nunca pudo saber cómo se había hecho ese corte el joven.

Martín, muerto de miedo, se negó siempre a contar lo sucedido.

Y cada vez que le preguntaban montaba una nueva excusa… Ante la atenta mirada de Lolo que le hacía señas por detrás sin que nadie pudiera verle.

 

Lolo se había vuelto loco y tenía a Martín amordazado.

Se había hecho más y más poderoso y ahora era capaz de aparecer en el instituto y amenazar a Martín en cualquier lugar, a cualquier hora.

El chico sabía de lo que era capaz y por eso trataba de no enfadarle demasiado.

 

Lolo lo quería sólo para él y se lo había dejado claro.

Por eso le amenazó con terminar con un par de amigos que había conseguido hacer en clase si no se alejaba de ellos. “o ellos o yo- le decía. No puedes tener mas amigos”.

 

Por eso, cuando comenzó a gustarle Paula no se lo dijo a nadie.

Para que Lolo no sospechara.

La chica era super guapa y siempre atenta a todo lo que hacía el joven.

Sus miradas se cruzaban cada veinte segundos en clase y a Martín se le llenaba la barriga de mariposas.

 

Comenzaron a salir.

Pero Martín siempre se mantuvo reservado.

Se negaba a contárselo a nadie.

Ni siquiera a sus padres.

 

Pero Lolo se enteró.

Nunca supo cómo

Pero Lolo se enteró.

 

Le dijo que la dejara de inmediato,

Le amenazó con tomar cartas en el asunto

Pero su amor por Paula era mayor que el temor a su viejo amigo

Así que siguió viéndola.

 

Y Lolo tomó cartas en el asunto.

Un día la chica apareció muerta en una calle desierta.

Todos se preguntaron cómo había pasado,

Pero Martín supo muy bien quien era el asesino.

Sobretodo cuando se enteró de que la chica había sido apuñalada 30 veces.

 

Martín se sabía atrapado.

No podía hacer nada.

Sólo obedecer a su siniestro amigo que era capaz de todo.

Ya lo había demostrado un par de veces.

 

En su casa su madre no era ajena a la mirada melancólica de su hijo.

Que no supiera la realidad no la hacía ignorar que su hijo estaba mal.

Así que comenzó a preguntarle

Y las evasivas de Martín sólo consiguieron preocuparla aún más.

 

Un día, cuando el chico se duchaba la madre le cogió el móvil y lo registró.

Allí vio fotos de su hijo con Paula, la chica de su instituto asesinada, leyó mensajes de amor y, horrorizada, se dio cuanta de la relación que mantenía su hijo con aquella joven tan guapa.

 

Al principio Martín lo negó todo

Lolo estaba detrás, amenazando al chico.

No podía contar la verdad.

Aquello era demasiado.

Pero la madre insistió

Y las evidencias hicieron imposible cualquier excusa.

 

Por eso, cuando el padre de Martín llegó a casa y vio a su mujer bañada en sangre no le valió de nada que su hijo dijera que había sido su viejo amigo Lolo y que él había intentado detenerlo.

Su madre tenía 30 puñaladas.

Martín descansaba sobre la mujer ensangrentada. En su mano el cuchillo y su mirada fija en el altillo desde donde sólo él podía oír las risas de su amigo invisible.

4 comentarios:

Marcos C dijo...

Yo no quería hacerles daño. Solo quería matarlas…

david berkowitz el hijo de sam

De tu amigo invisible

Un beso cabronazo

Anónimo dijo...

david berkowitz el hijo de sam
Yo no quería hacerles daño. Solo quería matarlas…

De tu amigo invisible

Un beso cabronazo

Marcos C dijo...

Yo no quería hacerles daño. Solo quería matarlas…
David Berkowitz - El hijo se Sam

Tu amigo invisible

Un beso cabronazo

Marcos C dijo...

Hola cabronazo